jueves, 3 de diciembre de 2015


Espera prometida


Una gran sala de espera que parece no tener fin, gente que llega, otra que espera, gente que va, el estar es agradable y con armoniosa luz, tal vez quizá vea algún conocido deambular, pero cada cual está en lo suyo sin mirar, el silencio es total, yo espero, quiero esperar, es parte de mi, es esencial, una gran puerta de salida conecta al más allá, algunos pasan y se van, yo espero, mientras tanto, miro dentro de mi bolso, saco algunas cosas que me traen recuerdos, y las acomodo a mi alrededor, las miro atentamente, y me sumerjo en aquellas que me dan satisfacción, también tengo un grueso libro de hojas blancas, y algunas de color, lo tomo en mis manos y reconozco cada hoja, cada historia y cada color, al rato lo dejo, me cansa solo el pensar en releer, guardo ordenadamente todas mis cosas y sigo esperando, veo mas allá un aviso que dice “ocupaciones temporales”, curioso por saber me acerco, y surge la conversación, usted busca tarea?; no, solo estoy esperando y no se si debo ocupar mi tiempo; esto es pasajero solo algunas tareas, además no se preocupe será avisado cuando llegue quien espera, mientra tanto podría ayudar; si claro le contesto; que experiencia tiene?, miro mi bolso lo abro y le muestro, esto sirve? si claro ahora debe ocuparse de cuidar; cuidar que cosa, que debo hacer?; es fácil, solo debe cuidar personas que necesitan, y si usted tiene tiempo y experiencia lo podría hacer, miro dentro del gran salón y quien espero aun no está; con todas mis cosas en el bolso parto para trabajar, ayudar no es tan fácil, sobre todo si el otro parece no querer, aunque me considero competente no lo pude hacer, desanimado regreso nuevamente al puesto de tareas para explicar, disculpe ese encargo que me dio es muy complejo, trato de ayudar nuestros diálogos se cruzan ¡parece no entender!, si es normal al comienzo, le encomendare tareas más fáciles para hacer, ahora trate con esta otra, espero le vaya bien, si claro pero usted sabe que estoy esperando? no se preocupe , le avisaremos al llegar; mi espera no tiene tiempo definido y mientras tanto algunas ayudas pude hacer, pero mis ojos anhelantes no dejan de mirar, de pronto recibo un aviso, me anuncian que está por llegar, salto de alegría me acomodo un poco, junto mis cosas en el bolso y no dejo la puerta de observar, pasan unos y otros a mi lado pero no está, sigo expectante y a lo lejos distingo una imagen familiar, rodeada de una corona de luces, luces que solo yo puedo ver, porque es mi prometida, la que tanto espero y ahora está por llegar, ella también ha cumplido su misión, está radiante, con un largo vestido blanco como yo imaginé, sus ojos esconden tristeza porque tuvo que partir, aunque también una luz de esperanza, porque ella sabe que estoy aquí, en su bolso trae para compartir, el cariño de hijos y nietos que juntó al vivir, nuestros rumbos se unieron en aquella enamorada juventud, cuando florecimos en familia motivo de nuestro existir, ahora cruzaremos juntos el portal al más allá, con nuestros libros bajo el brazo, y juntos de la mano con amor, ese amor que elegimos para vivir.

Rodolfo Leone

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