jueves, 3 de diciembre de 2015


No me mires de cerca, mírame de lejos

 

No me juzgues por mis últimos actos, mírame desde la cima de la vida y verás un mar de días y entonces podrás conocerme mejor.

No mires los surcos en mi piel, cierra los ojos y escucha lo que digo, que así podrás saber mejor lo que aprendí con los años.

No mires mis defectos, porque ellos acompañan a mis virtudes y las resaltan para que puedas verlas mejor.

No te guíes por mi aspecto, mírame a los ojos y verás el ser escondido que gobierna mis sentidos.

No pienses que soy el que conociste, descúbreme de nuevo y quizá podamos madurar nuestra relación.

No supongas el diálogo siguiente, escúchame atento lo que digo y quizás descubras un ser diferente que con los años muto.

No me mires al pasar, mírame de nuevo que quizá el tiempo agrego atributos en mi los que solo se ven detenidamente.

Mira todo mi camino, y así conocerás la evolución que desarrollé y decide luego si continuas a mi lado con o te vas.

Cierra los ojos y piensa cómo quisieras que yo fuese y al abrirlos veras lo distinto que soy,  luego si te quedas,  es porque me aceptaste.

Si por un momento vieses mis ojos cerrados y aunque susurres a mis oídos no los abro, no pienses que duermo, es que solo me fui de viaje.

Por mirar y mirar tantos años he juntado tantos recuerdos que podría caminar y caminar  por el mundo aunque estuviese con los ojos cerrados.

Mírame a los ojos, mírame de frente, mírame hoy y mírame mañana pero por favor no dejes de mirarme.

Rodolfo Leone

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