No me mires de cerca, mírame de lejos
No
me juzgues por mis últimos actos, mírame desde la cima de la vida y verás un
mar de días y entonces podrás conocerme mejor.
No
mires los surcos en mi piel, cierra los ojos y escucha lo que digo, que así
podrás saber mejor lo que aprendí con los años.
No
mires mis defectos, porque ellos acompañan a mis virtudes y las resaltan para
que puedas verlas mejor.
No
te guíes por mi aspecto, mírame a los ojos y verás el ser escondido que
gobierna mis sentidos.
No
pienses que soy el que conociste, descúbreme de nuevo y quizá podamos madurar
nuestra relación.
No
supongas el diálogo siguiente, escúchame atento lo que digo y quizás descubras
un ser diferente que con los años muto.
No
me mires al pasar, mírame de nuevo que quizá el tiempo agrego atributos en mi
los que solo se ven detenidamente.
Mira
todo mi camino, y así conocerás la evolución que desarrollé y decide luego si
continuas a mi lado con o te vas.
Cierra
los ojos y piensa cómo quisieras que yo fuese y al abrirlos veras lo distinto
que soy, luego si te quedas, es porque me aceptaste.
Si
por un momento vieses mis ojos cerrados y aunque susurres a mis oídos no los
abro, no pienses que duermo, es que solo me fui de viaje.
Por
mirar y mirar tantos años he juntado tantos recuerdos que podría caminar y
caminar por el mundo aunque estuviese
con los ojos cerrados.
Mírame
a los ojos, mírame de frente, mírame hoy y mírame mañana pero por favor no
dejes de mirarme.
Rodolfo Leone
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