Jaque Mate a las parejas y matrimonios
La
pareja y la familia vienen recibiendo el asedio permanente de la sociedad en
las últimas tres o cuatro décadas; la vertiginosidad del desarrollo crea un
clima hostil que atenta contra las relaciones y la continuidad de los programas
de vida familiar de los enamorados consortes.
El
hacer cotidiano de la actividad laboral individual en algunas esferas, propende
a generar nuevas relaciones casuales fortuitas con quienes se comparten
momentos de contención amistosa y confraternidad particular, las que resultan
ser más sencillas y placenteras, desprovistas de compromiso, en confronto con
aquellas que comparten las parejas al finalizar la jornada laboral ya de
regreso a sus hogares.
Con
el desarrollo y crecimiento de las familias, aparecen una serie de situaciones
cotidianas que ocupan la atención de las parejas, sumados a los quehaceres con
los hijos y a los temas socioeconómicos, los que van desplazando los momentos
de esparcimiento transformándolos en un coloquio de gestión obligada, lejanos
de aquellos idílicos del planteo inicial.
Estas
situaciones repercuten en la libertad individual de las partes, involucrándolos
en situaciones indelegables que terminan minando las relaciones de la
pareja, porque evidentemente
nada se resuelve sin atención, renuncia y compromiso de los cónyuges,
apareciendo imperceptiblemente un tercer espacio entre ambos que distancia las
entidades personales, el que solo se logra transitar con la buena relación y
entrega de ambas partes, que en definitiva no es nada más ni nada menos, que
una parte de lo que llamamos familia.
Los
momentos compartidos laboralmente con gente ajena a la relación familiar,
personas con quienes se departe en las mañanas, frescos y perfumados, plenos de
energías, resultan propicios para confraternizar, generando así un clima social
que pareciera enaltecer a
las partes, al atender comentarios que solo los rozan de costado. El comentario
crudo y desinhibido que pueden tener dos personas que solo mantienen una relación
ocasional, genera una situación tan transparente que sin darse cuenta y sin
pensarlo, solo les sobra la ropa que llevan puesta, porque en realidad se
conocen como dos almas gemelas, envueltas en una situación donde solo se
comparte el perfume y las energías de la fresca mañana, navegando en una
relación por demás idílica y sin responsabilidades, que sólo puede existir
entre las ocho y las dieciséis.
Evidentemente,
esta situación no se aplica a todo tipo de trabajo ya que para quienes están
inmersos en empresas donde el trabajo se desarrolla entre personas de igual
sexo, disminuye sustancialmente este fenómeno devenido en trampa social.
Mentira
o verdad, uno de los enemigos de la pareja es el trabajo fuera de casa. Las
empresas multinacionales contemplan viajes de instrucción y trabajo en hermosos
hoteles vacacionales donde realizan charlas de entrenamiento que solo ocupan
una corta parte del día, haciendo propicio el ambiente para confraternizar
entre los compañeros, los que en definitiva, luego lucharán descarnadamente en
la arena del trabajo, por un mejor puesto, devenido en un circo romano moderno.
Debemos
saber que las empresas no regalan nada, solo invierten en programas que generen
beneficios económicos despojados totalmente del aspecto social. Las convenciones grupales producen
estos espacios de solas y solos con la misión de desarrollar la individualidad
y el desafío personal en donde evidentemente no hay lugar para la vida de
familia, solo es posible generar relaciones entre personas que trajinen en este
sistema, dispuestas a mantener esa estructura de vida sin hijos; las personas
pasan a ser moneda de cambio, porque ante la llegada de nuevas camadas son
reemplazadas fácilmente por aquellas nuevas energías venideras.
Es
difícil en general, escapar a estas situaciones de trampa social y sin desearlo
ni buscarlo, las personas se encuentran enredadas en estas verdaderas
telarañas, difíciles de sortear, donde la confidencia y el amiguismo traicionan
los lazos afectivos, disfrutando de esta amigable convivencia, contrapuestas
con la que ofrece la familia con todas sus cargas, el impacto que tiene la
jornada laboral sobre las personas, quienes llegan sin perfume, sin ánimo de
dialogar ni de compartir cuestiones y demandas hogareñas.
Así
planteado, el panorama de aquellas parejas, y familias encuadradas dentro de
este marco, se enfrenta a situaciones de
riesgo y continuidad incierta, casi en Jaque Mate, pero afortunadamente siempre
hay una salida o una amarra a la que pueden aferrarse, el hecho de darse cuenta
de este riesgo, es el primer eslabón de la cadena de ayuda, porque, si es así,
la familia puede re- crearse, en cada conflicto, en cada “darse cuenta”, en
cada intercambio.
…y si aún se
mantiene la magia del enamoramiento, migrar a otra forma laboral, es el camino
de otra posible solución.
De
este fenómeno no están exentas las nuevas parejas generadas dentro de este
esquema perverso ya que al cabo de unos años estarán en el mismo juego perverso
que los generó
Los
mecanismos actuales presentan una modificación importante en el sistema,
modalidad aplicable en algunos casos, a través de una herramienta poderosa,
exenta de estos contaminantes sociales, que beneficia la convivencia de las
parejas, si es usada adecuadamente, ya que como el agua y el fuego sin criterio
pueden ser contraproducentes. Internet nos acerca una modalidad de trabajo a
distancia que permite
desarrollar actividades laborales en el ambiente elegido de común acuerdo
entonces, las familias pueden compartir más tiempo, abriendo paso a una etapa
diferente donde nada queda excluido y es hacer familia lejos del canibalismo
social de las empresas.
Rodolfo
Leone
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Sin dudas que, en un tiempo que nos atraviesa con multiplicidad de
formas y estímulos nuevos, este modo de vivir tomando distancias de aquéllos,
es todo un desafío cuyo éxito dependerá de múltiples factores presentes en la
matriz afectiva y los valores de quienes conforman las familias.
María Elena Cordera Licenciada en Psicología
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