La mujer del sueño compartido
Sin saber porque, estoy en
medio de la oscuridad, subido en un alto y delgado muro con precaria
estabilidad, un pie delante y el otro alineado atrás, con los ojos abiertos
buscando encontrar claridad, abro mas los ojos pero solo hay oscuridad, inquieto
me inclino hacia delante, pero todo sigue igual, mi pierna delantera soporta el
peso porque sin caminar, desafiante investigo un poco más, nada toco, nada veo,
sigo expectante con el rostro al frente, como desafiando el viento en la proa
de un barco que navega al más allá, de pronto el muro bajo mis pies ya no está,
inmóvil en mi postura, ahora flotando ingrávido comienzo a girar, siento llegar
una nube armoniosa de dulces aromas, mientras frescos juncos me envuelven, entre
embriagantes olas dulces que inundan mi estar, ya no floto ahora nado en ese
mar, me siento más estable porque amarrado estoy, con un largo cabo saliente de
esos suaves juncos que me dan seguridad, la oscuridad ya no me inquieta, aunque
alguna suave claridad y algún rumor presente están, el espacio es pequeño y mi
libertad condicional, ahora descubro que un retumbo de tambores me acompaña sin
cesar. Esperando y esperando me siento a descansar, mis rodillas apoyadas en mi
pecho y mis brazos plegados cierran el lugar, en un dulce sueño aletargado entro
sin pensar.
Solo alguna claridad, algunos
sonidos, un canto suave de mujer y el retumbo de los tambores ahora redoblados
me suelen despertar.
Ya estoy algo apretado, se
achica el lugar, el sueño duradero parece no terminar, pero algo inesperado altera
mi tranquilidad, ¡no se que pasa!, me siento abrumado por tanta actividad, se
ha secado mi dulce estanque, algo esta por pasar, fuertemente aferrado al cabo por
seguridad, siento que algo me empuja y se achica mas el lugar, empujo con mis
piernas, parece que me sacan de acá, por un túnel desconocido entro sin pensar
y depronto veo luz, todo es claridad, cierro los ojos y estallo sin consuelo a
llorar, alguien cortó mi amarra y no paro de llorar, de pronto en un regazo divino
encuentro tranquilad, es que hoy es el día, el día para despertar, protegido en
el regazo de mi madre escucho sin cesar el tum tum de los tambores que
acompañaron a los míos, un poco más allá, mi viaje ha comenzado porque sin duda
Mi Mamá, tuvo un sueño compartido por amor, con alguien más.
Rodolfo Leone
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