Una fisura en el tiempo Alma parte III
Sin bucear en mis recuerdos una luz vino
a mi mente,
ahora ya maduro, estoy alerta a las
cosas aparentes,
la sonrisa se hizo presente y mis ojos
se achinaron
porque
de repente, a mi alma infraganti yo he pescado.
El recuerdo me transporta a un viaje por
Italia
noviembre despuntaba cuando a los
parientes visitaba,
y en recorrida obligada al panteón de la
familia,
en el día de los muertos con gusto me
invitaron.
Tras la reja que encriptaba la paz de los sepulcros
me impactó aquella foto que en el muro
se mostraba
la reconocí de repente, sin haberla
visto nunca,
la emoción doblo mis piernas, al ver
aquella dama.
Joven, cautivante, misteriosa, de mirada penetrante,
como extraña llamarada recorrí mi vida
entera,
no encontré historia alguna, ni un
recuerdo peregrino,
ni cruzado nuestras vidas en las curvas
del destino.
Algo en ella me atraía, me sentía
involucrado
su mirada me decía, estoy aquí, tanto te
he esperado,
al galope de mi pecho no encontré razón
alguna,
abrume con mil preguntas al pariente más
cercano.
¿Quien fue esta mujer? que vivió hace
tantos años,
¡Se fue joven! estaba casada con un
primo del abuelo,
eran tiempos de mis mayores, solo mi
viejo estaba,
pero mi pecho delataba que algo en ella
yo encontraba.
Cautivante su mirada, vagó en mí por
mucho tiempo,
hace poco frente a mi alma, la juzgue de
indiferente,
indagando si guardaba recuerdos de vidas
pasadas,
es que ahora encaja todo, con la dama
que no olvido.
Eran suyos los destellos de aquella
mañana italiana,
me faltaban las palabras para explicar
las emociones,
provocadas en mi pecho por la dama del
retrato,
reconozco alma mía, tu sentir me ha
emocionado.
Entrañable compañera, a tu pasado me he
asomado
esta fisura en el tiempo, hoy nos ha
reconciliado,
la magia del destino quiso mostrarme que
has amado
en confianza como amigo, podrías
habérmelo contado.
Rodolfo Leone
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